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lunes, 28 de enero de 2019

CONFORT O COMPROMISO...

El oír la palabra "compromiso" implica para muchas personas miedo, sobre todo si se refiere a una relación de pareja. Después de cierto tiempo quizá muchos nos preguntamos que pasa que no se da ese paso, he aquí las posibles causas:
  • Al pensar en una vida en pareja le cuesta tomar decisiones sobre: vivir juntos, casarse, tener hijos e incluso mascotas.
  • Se preocupa por lo que pueda salir mal al vivir en pareja, duda de lo que siente y si vale la pena llevar la relación al siguiente paso si no siente el amor suficiente.
  • Se pregunta si estando en pareja perderá más de los beneficios que obtenga (no puedo estar con otras personas o no puedo salir con amigas).
  • Siente que pierde su libertad, autonomía e independencia.
  • No percibe estabilidad y hacen responsable de ésto a la otra persona, tratando de convencerla de sus errores o de lo que pierden los dos al estar comprometidos.
  • Es una persona con dificultad para expresar y regular de manera adecuada sus emociones.
  • Prefieren mantenerse en la etapa del enamoramiento, por la emoción que implica, en lugar de luchar y aceptar la responsabilidad que supone la relación de pareja.
  • Desea quitarse la carga de negociar y asumir que puede perder algo.
  • Le cuesta trabajo aceptar algunas reglas que implica el compromiso de pareja.
  • Siente que es el culpable del sufrimiento de la otra persona y prefiere romper la relación antes de continuar con esas emociones negativas.
  • Le cuesta "cambiar su rol", madurar para dejar de ser hijo para ser pareja.
  • La comunicación es inadecuada o la no comunicación con la pareja, no es asertivo.
  • Desea hacer actividades sin la pareja más que con la pareja.
  • Las vías de escape para aliviar el miedo al compromiso son disfuncionales (evita estar con la pareja o mantener distancia física).
  • La ruptura con la pareja suele llegar cuando tienen que dar un paso más para avanzar en la relación.
¿Qué puedes hacer ante tu miedo al compromiso?

Lo primero que se te viene a la mente es romper la relación, pero conviene reflexionar sobre los verdaderos motivos y valorar lo que tienes y pierdes. Se trata de identificar si el origen es el miedo a comprometerte (repetir experiencias pasadas, dejar tu rol de hijo, confort) y no a la propia relación.

"Antes de actuar, escucha. Antes de reaccionar, piensa. Antes de criticar, espera. Antes de rezar, perdona. Antes de abandonar, intenta" (Ernest Hemingway)



 

jueves, 24 de agosto de 2017

BABOSOS, LOMBRICES, CARACOLES... Y KAFKA

Resultado de imagen para FOBIA

Esta vez no verán imágenes en la entrada por una sencilla razón: hablaremos de fobias. De hecho me costo trabajo escribir el título ya que como verán esas tres palabras son mi fobia, además del libro de Kafka "La metamorfosis".

Según leí y entendí, una fobia es un miedo excesivo o irracional hacia un objeto o situación que se presenta, según los expertos, derivado de algún trauma en la infancia. Además, puede ser que se refleje el miedo en el objeto o situación sin que necesariamente sea el causante de éste.

Aquí una razón de una de mis fobias, el libro "La metamorfosis" de Kafka. Creo que cuando estaba en la primaria nos dejaron de tarea leerlo y hacer el resumen. Si ya lo leíste, sabrás que hay una parte donde el protagonista se duerme y despierta convertido en un escarabajo (hasta escribirlo me da cosa!), desde entonces cada vez que veo de lejos ese libro trato de evitarlo, jajaja lo sé es irracional. Hace poco, en una feria del libro, le conté a mi pal sobre esto y le dije que para superarlo compráramos el libro y lo volvería a leer. El libro esta cerrado, en la bolsa que me lo dieron con una grapa, en la orilla de mi librero; simplemente no puedo abrirlo, me imagino despertando convertida en escarabajo.

Se tienen contabilizadas hasta 400 tipos de fobias, desde los insectos, cruzar la calle, los puentes, los hemorragias nasales hasta el amanecer, y aunque nos parezcan irracionales o difíciles de entender el 20% de la población le tiene algún tipo de fobia, aunque cada vez se identifican más fobias. 

Aquí algunas que me llamaron la atención:

Araquibutirofobia - A que la mantequilla de maní se pegue en el paladar.
Belonefobia - A las agujas y alfileres.
Bibliofobia - A los libros.
Blenofobia - A la baba.
Caliginefobia - A las mujeres muy bellas.
Chorofobia - A bailar.
Chrematofobia - Al dinero.
Decidofobia - A la toma de decisiones.
Defecaloesifobia - A los movimientos intestinales dolorosos.
Deipnofobia - A una conversación durante la cena.
Eisoptrofobia - A verse a sí mismo en un espejo.
Enissofobia - A haber cometido un pecado imperdonable.
Eufobia - A oír buenas noticias.
Hippopotomonstrosesquippedaliofobia - A las palabras largas.
Hobofobia - A los vagabundos o mendigos .
Ideofobia - A las ideas.
Kathisofobia - A sentarse.
Kenofobia - A los huecos o espacios vacíos.
Leukofobia - Al color blanco.
Levofobia - A las cosas al lado izquierdo del cuerpo.
Macrofobia - A las largas esperas.
Mageirocofobia - A cocinar.
Monofobia - A la menstruación.
Motorfobia - A los automóviles
Neofobia - A cualquier cosa nueva.
Nephofobia - A las nubes.
Ostraconofobia - A los mariscos.
Ouranofobia - Al cielo.
Pagofobia - Al hielo.
Panofobia - A todo.
Pentherafobia - A la suegra.
Politicofobia - A los políticos.
Rhytifobia - A tener arrugas.
Sitiofobia - A comer.
Socerafobia - Al suegro.
Trichopathofobia - Al pelo.
Triskaidekafobia - Al número 13.
Zoofobia - A los animales.

La otra parte del título de esta entrada es la fobia que le tengo a esos animales de jardín o macetas que, cuando eran pequeños mis sobrin@s, los agarraban sin temor y perseguían a su pobre tía hasta que la encerraban en su recámara para que no me alcanzaran.

Por que la fobia? no lo sé, no lo recuerdo y no relaciono nada con esto. De hecho hasta el día de hoy no puedo siquiera empujar uno de esos con una escoba.

Y no saben cuanto me costo escribir el título... así que, para no sentirme sola en esta situación, jajajaja, pueden comentar alguna fobia que tengan y si saben la razón, se los agradeceré.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

LA CULPA, TOMALA O DEJALA...



Las abuelas son sabias y para muestra basta un botón: “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”.

Muchos de nosotros (“los cobardes”) preferimos “llevar la fiesta en paz” antes de provocar un conflicto, esperando que nuestras acciones hagan saber o entender a la otra persona que lo que hace no está del todo bien o que al menos está afectando intereses ajenos.

Ese “valiente”, no siempre es el típico tirano que a la fuerza hace valer lo que dice (que todavía los hay en estos tiempos), también existe el que te crea culpa para que asumas que tu eres el del problema y el está en lo correcto, o que le “des una mano” para librar el lio en que se metió por cuenta propia.

Las situaciones que se viven en este tipo de ambiente se repiten tanto que llegan a convertirse en una rutina donde se puede asumir que todo está bien tal cual esta y que no se requieren cambios, esto aun estando consciente que no es del todo cierto.

Ejemplos hay demasiados, sobre todo en el ambiente laboral, tanto de jefes “valientes” en exceso hasta empleados “cobardes” que les gusta serlo.

Y aquí es donde entre la culpa.

El sentimiento de culpa es una de las emociones más destructivas, y la mayoría de las personas la experimentan en mayor o menor grado, tanto si es por algo que ha hecho como por algo que no ha sido capaz de hacer.

La predisposición a sentirnos culpables, como consecuencia a ser “cobardes”,  puede haberse originado en la infancia, especialmente si tenía el tipo de padres o profesores que hacían sentir culpables por cada falta, por pequeña que fuera.

Cuando crecemos y empezamos a tomar conciencia de nuestros actos o palabras ahí entra en juego otra situación no medimos las consecuencias de lo que hacemos, la pubertad nos trae el cerebro al 1000% para irnos de “pinta”, probar el cigarro y/o cerveza. Pero ¿qué pasa cuando llegas a tu casa? El regaño de los padres y la famosa culpa aparece de nuevo.

Luego comienzan las relaciones de pareja, las situaciones que vamos viviendo y aprendemos a manipular para hacer sentir culpable a el/ella, por no habernos llamado, por no pensar primero en nosotros, por ser tan celosa, y por mil cosas. Las lagrimas, los enojos, la “ley del hielo” son ideales para crearles el sentimiento de culpa y hagan todo lo posible por arreglar lo que no está bien.

En el ambiente laboral la culpa aparece de nuevo. Cuantas veces tu jefe no te ha hecho dueñ@ de sus errores y te pide solucionarlo so pena de empezar a tomar medidas radicales. Pero aquí entra en juego algo mas, es tu trabajo y tu ingreso, no puedes hacer como con el novio que le sueltas las lagrimitas y te pide perdón  no,  aquí es algo mas lo que pones en riesgo  si no aceptas la culpa de alguien más. Es dejar que el “valiente” siga viviendo. Hasta que te armas de valor y decides dejar algo que no te conviene para buscar lo que permita revalorarte y, por supuesto, encontrarlo.

Es evidente que hemos cometido errores en el pasado, como todo el mundo. Todos podemos recordar acciones que desearíamos no haber hecho o palabras que preferiríamos no haber pronunciado. Recordar los errores del pasado es útil sólo cuando aprendemos de ellos. Mirar atrás para aumentar el sentimiento de culpa supone un gran derroche de energía. Sería mucho mejor darle la vuelta a esa energía y emplearla para algún propósito más positivo. Como el dejar de ser  “cobardes” y empezar a tomar decisiones que sean en nuestro beneficio, principalmente, sin afectar los intereses de los demás.



miércoles, 10 de julio de 2013

Miedos y como manejarlos

El hombre sin miedo no existe, todos en mayor o menor medida tenemos miedo a algo, como lo enfrentamos depende de la manera en que estemos preparados o decidamos enfrentarlo, como cada cabeza es un mundo cada persona lo manejara diferente.

Es parte de la condición natural de los seres, nos mantiene alerta y nos hace tomar precauciones con respecto a las acciones que realicemos; pero si no tenemos cuidado con ellos, en lugar de ser un factor de precaución, se puede convertir en un factor determinante para nuestro accionar diario.

Esta vez no quisimos escribirlo, preferimos hablarlo con ustedes, como parte de los videoblog que teníamos pensado para este año.



martes, 12 de febrero de 2013

Incertidumbre laboral



Te consideras una persona preocupada por la posible pérdida de tu trabajo? Bueno déjame decirte que si te preocupas en exceso por esto estas poniendo en riesgo tu salud y no solo la mental sino la física; además de que puedes presentar síntomas de depresión mayores que las personas que en realidad no están trabajando…interesante y reflexivo no creen?.

Si hiciéramos un levantamiento con intervalos de 2 años y preguntáramos a las personas si temen perder su puesto de trabajo, veríamos que los que respondieron en ambos puntos que si lo temen, tendrían un estado de salud más deteriorado que los que en ese lapso fueron despedidos, un estudio de este tipo hizo el MIT. Los que tenían inseguridad laboral crónica eran más propensos a informar sobre un estado de salud deficiente que los que fumaban o eran hipertensos, de acuerdo con los resultados de un grupo.

La verdad es q no hay muchos estudios sobre el continuo estrés de la incertidumbre laboral, pues la mayor parte de los estudios se basan en los que están desempleados y que por cuestiones externas es que no han encontrada nada de momento. 

Para medir las percepciones de la seguridad laboral, se plantean las siguientes preguntas: "Si desea permanecer en su trabajo actual, ¿qué probabilidades tiene de mantenerlo en los próximos dos años", a q quizás nunca te has puesto a pensar en esa pregunta, he de decir que yo la verdad si he pensado y quizás vaya de la mano con el blog del “job Hopper”.

Ahora bien, seamos sinceros, la mayoría de las personas de los países menos desarrollados incluido nuestro México, no tiene la costumbre de fomentar el ahorro, por lo que muchas personas dependen de su trabajo pensando mecánicamente en una jubilación y acceso a servicios de seguro social.

Ahora pasemos a un caso particular, la verdad es que no se que tan bueno o malo sea, q a mi no he ha preocupado directamente la falta de empleo, quizás por tener un ahorro que me permitiría estar bien por lo menos en un lapso de 3 meses; mi mama es la que se angustia mas cuando esto ha llegado a pasar, entonces no me da una preocupación directa por la situación sino mas bien por como lo tomara ella.

Elaborar un presupuesto, mantener las deudas bajo control, no excederse en compras compulsivas son cosas q la verdad pueden ayudar ante una contingencia de este tipo.

Bueno también veamos el contexto en que cada persona se encuentra, por ejemplo al yo no tener familia q mantener es una preocupación menos, si bien se coopera en la casa, no se tiene por ejemplo la presión de una colegiatura o algo por el estilo.

Las 2 últimas ocasiones que me ha pasado el estar desocupado, creo he aprovechado el tiempo, por ejemplo, en una de esas ocasiones lo que hice fue irme a LA y coincidentemente fue la muerte de mi máximo ídolo Michael Jackson, después termine ciertas actividades de la escuela.

Como un tipo conclusión, podemos decir que debemos de primero q nada, estar tranquilos si es que llegásemos a perder el trabajo, obviamente con un plan emergente, como un ahorro por lo menos para 2 meses; no preocuparnos de mas si es que perderemos el trabajo, como dicen “todo pasa por algo y para algo”, obviamente el punto mayor es tener apoyo de la familia si es que estas casad@ o en una relación que pueda verse un poco mas “afectada”, confía en tu capacidad para salir adelante.