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viernes, 10 de agosto de 2012

A LA MODA O A LA BARATA…


En uno de esos días que me toco ser dueña del control remoto y sentarme tranquilamente a buscar algo que ver en los miles de canales de la televisión por cable, decidí quedarme con el capítulo de The Big Bang Theory, en donde Penny, junto con la novia de Sheldon y la prometida de Wolowitz, iban a donar la ropa de Penny a una institución de beneficencia, haciéndole énfasis en que sería algo desinteresado y una acción buena, sin embargo, el argumento final para convencerla fue que así podría comprarse más ropa y deshacerse de la que ya no estaba de moda.

Después me puse a pensar que tanto te saturan de mensajes respecto a “estar a la moda”, empezado por las  revistas que están al alcance de cualquier mujer que tenga en su mano de 35 a 100 pesos. De todos los tamaños, en diferentes ediciones semanales, quincenales, mensuales.

Y esto lo sé porque a mi progenitor le ha dado por llevar a la casa todo un mundo de revistas de moda, ya que donde trabaja le piden las retire para sustituirlas por las ediciones recientes. Así que pensó que quizá sus hijas aprenderían algo de moda si se las llevaba y las dejaba sutilmente esparcidas por la sala para que las leyeran.

Pero, al igual que las revistas para caballeros, tienen su estructura. Lo primero es ponerte a la modelo o actriz popular de la temporada (eso es muy similar a la revista para caballeros) en la portada, eso sí casi siempre solo es su rostro o vestida con lo mas “in” de algún diseñador.

Luego siguen, en promedio, de 10 a 15 páginas de anuncios, de perfumes en general. Lo interesante aquí es la imagen que muestran, regularmente es para hacerte creer que si usas tal o cual perfume te puedes ver igual que Jennifer Lopez, Charlize Theron o Shakira.

Continuamos con una leve sección cultural, que también puede ir hasta el final de la revista, y de la amplia variedad de revistas que he podido “ver-leer” puedo comentar que son notas cortas (cortísimas, máximo una cuartilla con dos o tres fotos) pero contienen datos interesantes.

En seguida  viene toda la sección de moda, de cómo ser “fashion”, miles de fotos, zapatos, accesorios, maquillaje,  vestidos de noche, de día, coctail, para la playa, para ir a comer, casuales, para ir a un juego, salir con el marido, con los niños, con un amiga, con un pretendiente, cuando recibes un premio, la graduación… con los colores de la temporada.

Los diseños son algo tan tan subjetivos que parecerían una pintura de arte muy moderno. Algunos zapatos tiene ilusión de lenguas de fuego, otros no tiene tacón pero son altos, algunos tenían cintas para amarrar hasta casi media pierna, y el ganador era uno que parecía espiral transparente envuelto en el pie (quizá Lady Gaga lo amaría).

Otro detalle muy subjetivo es la combinación. Alguna vez, y siguiendo los consejos del buen vestir, me dijeron:

Blusa estampada                             pantalón o falta lisa.
Pantalón o falta estampada            blusa lisa.
Si la blusa es holgada                     el pantalón es ajustado o no flojo.
Si el pantalón es holgado                la blusa es ajustada o no floja.
Zapatos abiertos                              para temporada calurosa.
Botas                                                 lluvias y temporada fría.
Pantalón blanco                                nunca en lluvias.
Zapatos clásicos                              para ocasiones formales.
Las rayas no combinan con los cuadros y no llevar dos colores fuertes al mismo tiempo.

Ahora lo que no entiendo es cómo pueden saber que algo se ve “súper in”, cuando lo que veo son rayas, cuadros, estampados combinados al mismo tiempo. Y como al ponérselo cualquier mortal que no esté en una pasarela se vuelve “súper out”. El mejor ejemplo son los estampados de animales, mientras a una modelo se le ve “fashion” a una compradora no famosa la tomarían por una “naquita” inculta de la moda.

De los cosméticos y las miles de cremas ya ni quiero hablar. El maquillaje ahora consta de 5 a 6 tipos de bases, correctores apenas para dejar tu piel lista para el color. Las sombras y rubores tienen una metodología para aplicarse, junto con 4 o 5 posibles brochas o aplicadores. Los labios igual.  Todo esto previo tratamiento en el cutis que puede tener dos lociones, tres hidratantes, una o dos cremas y algún exfoliante si tienes tiempo.

Y para terminar, obviamente, tu horóscopo y los anuncios de las baratas en todos las tiendas departamentales. Seguramente muchas mujeres toman sus tarjetas y con la idea de que “no hay mujer fea, solo mujer pobre” se enfilan a buscar la mejor oferta para sentirte una modelo de París, Londres, New York o al menos de alguna tienda departamental famosa.

¿Qué queda al final de una barata? Mujeres con ropa de fin de temporada; ropa que quizá no estén del todo convencidas de usar pero como estaba rebajada hasta en un 70% (ja! Si cómo no!) y tenía el nombre del diseñador podrían presumir cuando se presentara la oportunidad, o quizá regalarla a la hermana, prima o amiga y salir del apuro de alguna fiesta de cumpleaños.

Yo sigo pensando que las rayas y los cuadros no combinan y una blusa blanca con pantalón de mezclilla es buena opción para el ir al cine.


lunes, 30 de enero de 2012

REVISTA PARA CABALLEROS.

Hace unos dias llego hasta nuestras manos un lote completo de revistas de esas que tiene modelos de estereotipo, delgadas, altas, rubias (en su mayoría), sin una arruga y con el tono de piel más parejo que una calle recién pavimentada. Pero entre esas revistas estaba también una para hombres, esa me llamo mucho la atención, así que me dispuse a verla, leerla y saber que tanto se ha vuelto vanidoso el hombre para necesitar una revista de este estilo.

Lo primero obviamente una portada con una chica, aquí puede ser una artista o modelo, siempre y cuando tenga las tres “B’s” de los hombres: Buena, Bonita y “benga para acá” (a los hombres les conviene ese falta de ortografía); no importa si popular o no, mientras enseñe todo está bien para engancharlos con la revista.

Aunado a este gran detalle, están los títulos muy sugestivos: “domínalas con tu personalidad”, “los 1000 secretos sexuales que debes saber”, “como vestirte para lograr conquistarlas”, y al menos cada revista tiene cinco o seis títulos por el estilo.

Después están los primeros artículos, la moda de la temporada en cuanto a trajes, corbatas, camisetas, pantalones de vestir, de mezclilla (conté mas de 10 modelos diferentes), bufandas (a punto de ser pashminas), cinturones, gorras, sombreros, hasta tirantes. Claro que todo iba con sus respectivas recomendaciones: combinaciones, texturas, ocasiones para usar cada prenda, lo que no debes hacer, lo que es un delito de la moda, por lo que te ahorcarían si usas y lo que en tu vida uses para salir a la calle.

Me llamo mucho la atención un articulo central que respecto a relojes, y como los hacen ver como un signo de virilidad, de poder, de “si tienes uno de estos serás todopoderoso”. Además de que ya no son solo relojes que te dicen que ya es hora de levarte o de “chin, ya se me hizo tarde”, ahora son brújulas, barómetros, cronometro, velocímetro, sismógrafo, termómetro, odómetro y, como extra, las fases de la luna junto con tu horóscopo diario. Claro que había algo interesante, el precio del reloj más costoso de la historia subastado hace poco: 17 millones de dólares.

Luego venia la sección de belleza (claro! Los hombres también son bellos, a su manera), empezando por el kit básico de limpieza facial, espumas y cremas para afeitar, cremas humectantes para y después de afeitar, crema para las arrugas, para las manchas, para las imperfecciones; mascarillas astringentes, para el acné, para aclarar la piel, nocturnas, diurnas y para los fines de semana. Ah! Y por supuesto los tintes.

En este punto me llego la duda si estaba leyendo una revista para hombres… pero si, si era para hombres, continúe hojeando.

Enseguida estaban ya las entrevistas con algunos “famosos”, que mas que entrevistas, eran dos o tres preguntas luciendo la moda de algún diseñador, para que te dieras una idea de que te parecerías a Brad Pitt si usas unos jeans de tal marca, que tendrías un abdomen como el de Orlando Bloom si te pones una playera de tal diseñador.

Luego vienen las secciones fotográficas con las “artistas”, no sé si haya necesidad de describirlas, 10 páginas llenas de la chica en turno con ropa “provocadora” o el mínimo posible. Claro que depende de la persona para leer unas cuantas preguntas o en realidad una entrevista, siendo una revista para hombres, quien se fija en lo que pueda contestar.

Casi al final están los artículos interesantes, en los que si te puedes entretener, uno sobre turismo ecológico, otro sobre ciudades antiguas, y el que casi termino de leer: un caso sobre un vitivinicultor que era chantajeado con envenenar sus viñedos si no pagaba dos millones de euros. Primero estaba la historia de la familia, de siglos, y como era el proceso de creación de vino, la elección de las uvas para cada tipo de vino y los cuidados, después venia esto del envenenamiento del viñedo, la carta del extorsionador y la resolución del caso, en breve, se trataba de un ex trabajador que viéndose sin dinero y con sus 69 años se fue por el camino “fácil”, pero gracias a la policía y después de pedir que el rescate se quedara en una de las tumbas del panteón local, fue agarrado apenas unos metros después de recoger el dinero.

Lo último eran blogs o editoriales con diferentes opiniones respecto a los hombres y sus experiencias de vida. Desde cómo llegaron a un bar y “sin querer” ligaron a dos chicas fáciles hasta como sufrieron con el eterno estereotipo de que “eres hombre, sabes todo sobre coches y mecánica”.


Ah, casi se me olvida, casi perdido entre tanto artículos de moda estaba el dedicado a ponerse en forma, una página con dos o tres dibujos, consejos y/o aparatos difíciles de describir para eliminar esa “panza de puerquito placero” o en su defecto, en la siguiente pagina, la opción del bisturí para eliminarla de un solo tajo.

Mi opinión hacia este tipo de revistas no difiere de la de muchas mujeres, hasta cierto punto me es indiferente pero si en algo sirve para que nuestros hombres mejoren, en el buen sentido, es decir, que sepan combinar la ropa, que dejen de comer tantos tacos para salir a correr o que mantengan en orden sus pertenencias, son bienvenidas.

Pero si son para que tu estés en el coche lista para la fiesta y el aun no salga del baño por estar terminando de arreglarse, prefiero que siga comprando sus comics.