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jueves, 10 de marzo de 2016

MASTOGRAFIA, MAMOGRAFIA



Conforme llegan tus cumpleaños sigues acumulando tus anécdotas o experiencias, después empiezan los veintes, los treintas y de repente (Oh, Dios mio!!) llegaste al famoso cuarto piso es decir los cuarenta. 

Comienzan las situaciones de salud, es decir, tienes que dejar de comer esto y aquello por aquello de la digestión, tienes que seguir con el ejercicio o retomarlo si lo dejaste por aquello de las articulaciones y el corazón, y si eres mujer te toca hacerte la famosa mastografía o mamografía, que gracias a mi cuñada, nos hicimos fuertes una a la otra para ir y no sufrir demasiado a la hora de esperar los resultados.

Pero primero lo primero, que es la mastografía o mamografía?

La mastografía es un estudio de rayos x o radiografía de los senos, en el que se toman una serie de placas que son interpretadas por un médico radiólogo con un entrenamiento específico.  Se le denomina también mamografía y el equipo en el que se realiza se llama mastógrafo.  Su médico le indicará cuándo y con qué frecuencia debe realizarse este estudio, dependiendo de su edad y de sus factores de riesgo. El examen clínico es útil para detectar formaciones extrañas (bolitas), secreción por el pezón y en general cualquier cambio en el área interna y externa del seno que pudiera suponer la aparición de un tumor canceroso, pero es importante saber que es una herramienta con limitaciones. Para que el médico puedan detectar un nódulo o "bolita" es necesario que éste tenga al menos un diámetro de un centímetro. Los nódulos de menor tamaño son prácticamente imposibles de detectar a través del tacto.

La mastografía detecta con claridad formaciones extrañas de tan sólo 1 mm. de diámetro, es decir, del tamaño de una arenilla, lo cual resulta imposible para el auto examen y el examen  clínico.

Despues de informarnos que iba a pasar, hicimos la cita y llego el dia.

La cita era a las 7 am, demasiado frio, pero ahi estabamos junto con otras 14 mujeres incluyendo a mi cuñada. Como ella era la que habia organizado este grupo de mujeres valientes, mas adelante sabran porque las llamo asi, se encargo de repartirnos los turnos, llamar a las que faltaban y apurar a las que iban llegando.

Mi turno era el numero cuatro, asi que era corta la espera pero el estres surgio muy rapido. Empezaron a llamar, numero uno y numero dos; tardaron 10 minutos, no pense que fuera tan rapido. Numero tres y entonces me llamaron: numero cuatro.

Me recibe muy amable la doctora pero cuando cierrra la puerta no puedo evitar que se convertira en la madrastra cuando encierra a cenicienta y no vaya al baile. Pero no, solo me pide que me quite los tres sueter, dos blusas y la ropa interior que traigo y que me ponga la bata.

Después paso donde esta ella, veo un aparato raro, mastografo, antes de comenzar pega unos bolitas de metal, como balines, en los pezones porque van a servir de referencia al momento de interpretar las radiografias de los senos.

Me ve algo nerviosa, explica que va a tocar mis senos para acomodarlos en el mastografo y para que la radiografia salga a la primera y no tenga que tardar tanto para no lastimarme, al oír eso no puedo evitar pensar: mis senos son pequeños porque se lastimaria?

Unos segundos después lo descubrí, el mastografo se compone de dos planchas que presionan tu seno para expandirlo lo mas posible, es decir, hacen un emparedado de tus senos hasta que queda como rebanada de jamón. Tarda unos segundos, pero se te hacen eternos. Sueltan la presión, pero aun falta el otro seno. Aprieta, aprieta y llego un momento en que si se me salio una lagrimita, por favor ya no aprietes, pero me aguante de decirle, llego un momento que dolió horrible... y termino. 

La doctora ve mi cara y casi que me pide perdón, aunque ambas sabemos que es por el bien de cada una de las que entramos ahí y como mujer sabe también como yo ahora, que es mejor prevenir que lamentar.

Me puse mis cuarenta kilos de ropa y salí. Los resultados, después de un mes, dicen que todo esta bien, pero hay que seguirse cuidando.

Las mujeres debemos cuidarnos y apoyarnos unas a otras, así que si ya estas en el cuarto piso y tienes una amiga, hermana, cuñada, prima, tía, animense, cuidense y vayan a hacerse la mastografía. Hay campañas anuales y hospitales de gobierno que los hacen de manera gratuita.

miércoles, 17 de febrero de 2016

CUENTO PARA EL 14 DE FEBRERO

Este es otro cuento juvenil de los que se publicaron en el suplemento Letras para llevar de la gaceta nicolaita que se desarrollaron en el taller Maquinaria de Historias, se llama El sueño de la vida escrito por Judith Cristina Mendoza Ortiz. Ojala lo leas todo.

Ya hemos llegado por fin, hoy se presenta una obra de teatro poco conocida por muchos, pero bastante conocida por mí. Me doy cuenta inmediatamente que ya casi se dará la tercera y última llamada. Es cuando veo a mi alrededor; de fondo se puede apreciar un inmenso lago puro y natural, en cuyas cristalinas aguas se refleja el manto estrellado del cielo nocturno y, justo en el centro, si prestas atención, se puede distinguir la luna creciente. Su reflejo se ve tan real que capta mi atención rápidamente. Acompañando éste tan espectacular, se escucha la orquesta ensayando: preparan los violines los encantadores grillos saltarines, la brisa practica con las hojas del jazmín la armónica y arpa, por supuesto que tampoco faltan los tambores de los sapos con sus gruesas voces. Las luciérnagas, con la ayuda de las estrellas, revisan la iluminación. Todo parece un sueño...

Cuando menos lo espero, da la tercera llamada y tan esperada llamada una simpática gaviota. Estamos todos un poco nerviosos, aunque el más pequeño aún no logra entender la razón de estar aquí, creo que él piensa que estamos en el circo o algo parecido. Todo se oscurece, tan sólo se escucha la melodiosa voz de un cuervo a la distancia, mientras la luna ilumina el centro del lago, donde aparece una de las protagonistas del primer acto:

Una niña que distingo desde el primer momento en que la veo; cabello negro y largo como el infinito y misterioso universo, blanca como la leche, ojos oscuros y una sonrisa encantadora, a pesar de tener los dientes ligeramente torcidos. Mi corazón se acelera al haberla reconocido: Dafne. Es una dulce e inocente niña de nueve años, la edad en que la conocí. Y cuando recuerdo esto, pienso en el pequeño que ha venido a ver la obra, de tal manera, vuelvo la vista hacia él: está atónito, sin despegar sus ojos de las piernas delgaduchas y ligeras de Dafne, bailando al ritmo de las notas que produce la orquesta. El pequeño Arturo tiene un brillo de vergüenza y emoción en sus tiernos ojos, y es que aún no entiende porqué la niña de la que está enamorado, se encuentra aquí. El resto de nosotros distingue dicho brillo, puesto que la hemos reconocido, sin embargo, en el momento que estamos ahora, ya no la amamos.

De repente, aparece a su lado otra hermosa joven, con los atractivos que tiene y siempre tuvo. Es la inigualable Natalia: cabello rubio y rizado como los rayos del sol en verano, piel bronceada con unas cuantas pecas, labios carnosos, rosados y ojos dorados. También baila como Dafne pero de una manera más ágil y seductora. Muy rápido la he reconocido, ya que a los diecisiete años tienes ese amor inmaduro, al que todos llamamos el primer amor. Mis ojos se dirigen al Arturo adolescente, su mirada está absorta en Natalia, no desea perder pista de ninguno de sus movimientos. Él piensa que es un ángel caído del cielo, que no hay otra mujer que logre amar tanto como a ella. Y sin pensarlo más, se ha levantado de su asiento porque ha decidido ir a bailar con su amor, y así lo logra junto con el pequeño Arturo; bailan con sus doncellas como si no hubiera otra noche para hacerlo, aunque no se equivocan del todo, no hay otra noche...

Se cierran entonces el telón y desaparecen los protagonistas del primer acto. Un primer acto dulce, inocente e inmaduro. Donde el amor de niño demuestra ser el más transparente, y el amor de adolescente demuestra ser ciego.

Comienza el segundo acto, sobre el lago aparece sentada la primera protagonista. No baila ni gira sobre sí misma, tan sólo está sentada mirando las estrellas. Distingo su cabello castaño y lacio como la tierra mojada, su piel ligeramente morena, una sonrisa reservada y ojos cafés. Es la encantadora y soñadora Mariana. Su cabello es movido por la fría brisa, y sus ojos tan profundos brillan como dos lunas en el cielo. ella, mi verdadero primer amor,  no Natalia ni Dafne. Ella era tan intrépida y divertida, tan dramática y fantasiosa. La amé desde el inicio de mis veinticinco años, y es por eso que no culpo a mi recuerdo de esa edad el tener en su rostro una expresión de asombro cuando la ha visto...

Muy cerca de ella ha aparecido la mujer que me hizo tocar el cielo estando en la tierra. Una mujer mayor que yo. Era mi vecina cuando yo tenia treinta y tres años... De manos suaves y espíritu fuerte, me enseño que el amor va más allá del placer carnal; una mujer que ame con locura y pasión: Susana. Mi musa de cabello ondulado con algunas canas, con piel arrugada ligeramente pero tan blanca como una hoja de papel, con los ojos azules que hacían que me perdiera en ellos cada anochecer, pero, sobre todo, era mi musa elegante y recatada que robaba miradas y suspiros de todos los hombres. Arturo, de treinta y tres años, ha perdido el aliento cuando la ve leyendo "Las batallas en el desierto", y así, desesperado, ha corrido junto a ella. La ama y no puede evitarlo, y al igual que él, Arturo de veinticinco años ha ido a sentarse al lado de Mariana, para darle un dulce beso que durará el resto de la noche.

Mientras aprecio el segundo acto, recuerdo que con Mariana por primera vez experimenté lo que era un amor placentero y apasionado, un amor donde el sexo dejaba de ser tal, para convertirse en "hacer el amor". Con ella pude darme cuenta que el amor no tiene límite alguno, si te lo permites y confías. Y con Susana pude sentir lo que es el amor maduro, ese que va más allá de lo carnal. Con ella aprendí que el amor también es reflexivo y sin ataduras de nada. 

Terminó el segundo acto, y con él han desaparecido Susana y Mariana, no dejo de pensar en cuántas mujeres han llegado a mi vida, y de la misma forma en que vinieron, se fueron. Sin embargo, de todas aprendí algo diferente: algo que no podré explicar nunca.

Finalmente, el tercer acto ha comenzado... Y con él aparece caminando sobre el mágico lago una mujer joven de espíritu pero con muchas canas en el cabello pelirrojo, como peligrosas llamas. Sus ojos verdes y amorosos miran la luna creciente, mientras el viento sopla su vestido. Sería un pecado decir que no reconozco a esa mujer: Catarina. Un amor que me enseñó que no importa la edad, porque puedes divertirte al máximo con el ser amado. La conocí en un café, y a pesar de ser un hombre de cincuenta y un años, ella aceptó que le invitara un expreso después de haberse terminado su capuchino; fue un amor espontáneo y a la vez, duradero. Con ella estuve hasta su muerte, jamás olvidaré su fortaleza, felicidad y dulzura. Mi Catarina... Ahora veo cómo Arturo, de cincuenta y un años, va hacia ella, se alejan juntos tomados de la mano.

Me he quedado solo, un hombre de setenta y siete años que piensa en los gloriosos amores que tuvo. Sin embargo, ahora creo que si ya ha concluido la obra, es tiempo de partir a los brazos de la muerte, pues no hay otra mujer que pueda llegar. De tal forma, estoy decidido a marcharme por el sendero de girasoles y margaritas cuando, sorprendentemente, aparece una silueta angelical en el lago. Una mujer sonriente, de piel clara como la luna, con el distinguido lunar debajo de su ojo izquierdo, con su cabello blanco como la nieve de diciembre y ojos grises. Me quedo sin habla: mi madre. La primera mujer que me amó sin condición alguna. La primera mujer que me aceptó tal como yo era, son objeciones. La mujer que estuvo ahí para mí; poniendo pomada a mis raspones, secando mis lágrimas del corazón roto, dándome abrazos y besos a cualquier edad. La mujer que jamás me abandonó, a pesar de haberse ido al paraíso una década atrás... Mi madre, la misma que viene a mí para abrazarme nuevamente. Durante ese abrazo, me doy cuenta que no hay mejor amor dulce e ingenuo, primer amor, amor placentero, amor reflexivo, amor ilimitado y divertido como el de la mujer que siempre te amará: tu madre.

lunes, 11 de noviembre de 2013

10 cosas q no hay q decir a hombres ni mujeres.


Todos sin excepción sabemos que las personas son diferentes unas con otras, que lo que es común para mi no lo es para ti, que lo q quizás me gusta a mi no necesariamente tiene que gustarte a ti y esto tiene q ser lo mas claro (o deberíamos) en cuanto a las diferencias mas notorias entre hombres y mujeres…o no?

Hemos escuchado la trillada frase de “los hombres son de marte y las mujeres de venus” bueno la verdad es que no podemos afirmar que en realidad ellas sean de ese planeta tan lejano, pero tampoco podemos confirmar que sean netamente terrícolas (aun…)....el punto esencial de esto es que somos diferentes entre hombres y mujeres y algunas veces cosas sin importancia (para una de las partes) puede ser de su importancia para la otra y muchas veces cometemos errores por no darnos cuenta de esto e incluso podemos llegar a herir a las personas por cosas tan simples como una frase.

Ahora bien, se dice que los hombres no tienen tacto para-con las mujeres y por lo general (no completamente) tienen razón, yo por ejemplo algunas veces tengo una forma un seca de decir las cosas, en lugar de suavizarlo lo digo como es y algunas veces ha sido contraproducente; lo mismo pasa con las mujeres y aun q no lo quieran admitir y decir que ellas si saben como manejar las cosas y siempre tienen la frase y modo correcto la verdad es que no es así!!! Por mas que quieran admitirlo no lo tienen siempre todo ganado.

Ahora bien si es importante el modo también lo es lo q decimos, estos nos cuesta mucho trabajo de entender, q hay cosas que a una mujer no debes de decirles, q por mas que nosotros creamos q es solo una frase para ellas es mucho mas que eso, del mismo modo hay ciertas frases que para los hombres son hirientes tanto en orgullo como en estima; y algunas veces o algunas personas lo pueden tomar como agresiones y ahí es cuando pueden darse las rupturas en las relaciones; por ejemplo sencillo cuando una mujer le dice a un hombre: “ya voy, no me tardo” lo q el cerebro del hombre entiende es que se tardara y llegaran tarde a la cita, reunión o lo sea; pero como no podemos solo tirar de una lado, debemos de decir que nosotros tenemos frases como “y si te pones mejor la blusa azul?” pues se puede tomar como agresiones contra su persona y no aceptación de las decisiones de vestir adoptadas por la persona ( si todo un rollo para las mujeres créanme).

El punto de este blog es q tengan cuidado con como dicen las cosas y también de las cosas q dicen, en el video se muestran algunas de las frases típicas que no debemos de decir y que preferente mente no deberían de decirnos; ojala les ayuden.

viernes, 10 de agosto de 2012

A LA MODA O A LA BARATA…


En uno de esos días que me toco ser dueña del control remoto y sentarme tranquilamente a buscar algo que ver en los miles de canales de la televisión por cable, decidí quedarme con el capítulo de The Big Bang Theory, en donde Penny, junto con la novia de Sheldon y la prometida de Wolowitz, iban a donar la ropa de Penny a una institución de beneficencia, haciéndole énfasis en que sería algo desinteresado y una acción buena, sin embargo, el argumento final para convencerla fue que así podría comprarse más ropa y deshacerse de la que ya no estaba de moda.

Después me puse a pensar que tanto te saturan de mensajes respecto a “estar a la moda”, empezado por las  revistas que están al alcance de cualquier mujer que tenga en su mano de 35 a 100 pesos. De todos los tamaños, en diferentes ediciones semanales, quincenales, mensuales.

Y esto lo sé porque a mi progenitor le ha dado por llevar a la casa todo un mundo de revistas de moda, ya que donde trabaja le piden las retire para sustituirlas por las ediciones recientes. Así que pensó que quizá sus hijas aprenderían algo de moda si se las llevaba y las dejaba sutilmente esparcidas por la sala para que las leyeran.

Pero, al igual que las revistas para caballeros, tienen su estructura. Lo primero es ponerte a la modelo o actriz popular de la temporada (eso es muy similar a la revista para caballeros) en la portada, eso sí casi siempre solo es su rostro o vestida con lo mas “in” de algún diseñador.

Luego siguen, en promedio, de 10 a 15 páginas de anuncios, de perfumes en general. Lo interesante aquí es la imagen que muestran, regularmente es para hacerte creer que si usas tal o cual perfume te puedes ver igual que Jennifer Lopez, Charlize Theron o Shakira.

Continuamos con una leve sección cultural, que también puede ir hasta el final de la revista, y de la amplia variedad de revistas que he podido “ver-leer” puedo comentar que son notas cortas (cortísimas, máximo una cuartilla con dos o tres fotos) pero contienen datos interesantes.

En seguida  viene toda la sección de moda, de cómo ser “fashion”, miles de fotos, zapatos, accesorios, maquillaje,  vestidos de noche, de día, coctail, para la playa, para ir a comer, casuales, para ir a un juego, salir con el marido, con los niños, con un amiga, con un pretendiente, cuando recibes un premio, la graduación… con los colores de la temporada.

Los diseños son algo tan tan subjetivos que parecerían una pintura de arte muy moderno. Algunos zapatos tiene ilusión de lenguas de fuego, otros no tiene tacón pero son altos, algunos tenían cintas para amarrar hasta casi media pierna, y el ganador era uno que parecía espiral transparente envuelto en el pie (quizá Lady Gaga lo amaría).

Otro detalle muy subjetivo es la combinación. Alguna vez, y siguiendo los consejos del buen vestir, me dijeron:

Blusa estampada                             pantalón o falta lisa.
Pantalón o falta estampada            blusa lisa.
Si la blusa es holgada                     el pantalón es ajustado o no flojo.
Si el pantalón es holgado                la blusa es ajustada o no floja.
Zapatos abiertos                              para temporada calurosa.
Botas                                                 lluvias y temporada fría.
Pantalón blanco                                nunca en lluvias.
Zapatos clásicos                              para ocasiones formales.
Las rayas no combinan con los cuadros y no llevar dos colores fuertes al mismo tiempo.

Ahora lo que no entiendo es cómo pueden saber que algo se ve “súper in”, cuando lo que veo son rayas, cuadros, estampados combinados al mismo tiempo. Y como al ponérselo cualquier mortal que no esté en una pasarela se vuelve “súper out”. El mejor ejemplo son los estampados de animales, mientras a una modelo se le ve “fashion” a una compradora no famosa la tomarían por una “naquita” inculta de la moda.

De los cosméticos y las miles de cremas ya ni quiero hablar. El maquillaje ahora consta de 5 a 6 tipos de bases, correctores apenas para dejar tu piel lista para el color. Las sombras y rubores tienen una metodología para aplicarse, junto con 4 o 5 posibles brochas o aplicadores. Los labios igual.  Todo esto previo tratamiento en el cutis que puede tener dos lociones, tres hidratantes, una o dos cremas y algún exfoliante si tienes tiempo.

Y para terminar, obviamente, tu horóscopo y los anuncios de las baratas en todos las tiendas departamentales. Seguramente muchas mujeres toman sus tarjetas y con la idea de que “no hay mujer fea, solo mujer pobre” se enfilan a buscar la mejor oferta para sentirte una modelo de París, Londres, New York o al menos de alguna tienda departamental famosa.

¿Qué queda al final de una barata? Mujeres con ropa de fin de temporada; ropa que quizá no estén del todo convencidas de usar pero como estaba rebajada hasta en un 70% (ja! Si cómo no!) y tenía el nombre del diseñador podrían presumir cuando se presentara la oportunidad, o quizá regalarla a la hermana, prima o amiga y salir del apuro de alguna fiesta de cumpleaños.

Yo sigo pensando que las rayas y los cuadros no combinan y una blusa blanca con pantalón de mezclilla es buena opción para el ir al cine.


viernes, 24 de febrero de 2012

EL DILEMA DEL ¿QUE ME PONGO?

Regularmente soy práctica en casi todos los aspectos, no me gusta complicarme al momento de hacer decisiones, pero el día hoy tengo un gran dilema.


Como antecedente diré que mis hermanas son las típicas mujeres que, cuando es temporada de baratas en todas esas tiendas de meses sin intereses, pueden estar todo el día en las plazas, entrar de una tienda a otra, probarse mil y un vestidos, blusas, jeans, zapatos, tomar un respiro para comer (obviamente en la misma plaza) y seguir buscando la mejor oferta o la blusa más bonita.


Ahí es donde no encajo, a mi me gusta ir a ver, literalmente, dos o tres cosas y decidir, ese me gusta ese me llevo. La gran ventaja que tenia es que antes de tener mi coche (el rápido y furioso), llegaba al centro de la ciudad, necesariamente, saliendo de mi trabajo y de ahí tenía que caminar un poco para llegar a comer, y en el camino podía ir viendo bastantes tiendas por fuera y así darme una idea, sin entrar a la tienda, de lo que podría comprarme y siempre me funcionaba.


El record fue una vez para comprar unas botas, las vi de lejos en un aparador y para la siguiente quincena ya las estaba estrenando, y como extra, tenían un gran descuento.


Recuerdo la última vez que fui con mis hermanas, no sé cómo me convencieron y fuimos a una de las baratas de una plaza, miles de mujeres de todas las edades, con tarjetas o efectivo, pero todas ellas con el común denominador de las compras compulsivas. Para cuando entramos a la tercera tienda ya habían pasado dos horas de estar ahí.


Lo primero es ver entrar y salir mujeres como si fuera caseta de peaje de la autopista a Acapulco en vacaciones de semana santa (50 por minuto), enseguida tratar de acercarse a las islas de ropa que indicaban 50% mas 20% extra, todo la ropa revuelta, alguna tirada y lo peor, fila para entrar al probador y fila para pagar. Tardamos más de 20 minutos formadas para que se probaran tres blusas y que ninguna les quedara o les gustara, después de mucho buscar solo se decidieron por una pashmina y una playera, y para eso otros 20 minutos para pagarlas.


Después de 4 horas me di por vencida, me senté en una banca afuera de una tienda y ahí las espere, insistieron en que siguiera con ellas pero mi mente y mis pies se negaban, solo veía letreros con porcentajes de descuento y tarjetas de crédito pasando por las cajas.


Al final me compraron un helado para compensar mi “estrés baratero” y por fin nos fuimos, entre con luz de sol a la plaza y apenas alcanzamos a ver el sol como se metía cuando dejamos por fin la plaza.


Después de esta breve introducción entenderán mi dilema. Mi pal y yo fuimos invitados a dos bodas en marzo, y las dos muy distintas y en diferentes ciudades. Pero la que me provoca el dilema es la primer boda.


Según mi pal la invitación dice “casual colores claros”, cuando me lo dijo me quede pensando que quiere decir eso para una boda. Incluso podría pensar que casual es un pantalón de mezclilla y una blusa bonita, no?


Pues con eso en mente y considerando que tengo unos zapatos color beige sin usar, ayer decidí ir a buscar algo “casual de color claro”. Así que después de salir del trabajo me dirigí a la plaza donde hay miles de tiendas.


La primer tienda es mi favorita, porque de ahí tengo tarjeta, así que comencé a buscar en los vestidos de fiesta, había muchas ofertas, me probé dos pero tenían demasiados adornos que me hacían parecer florero, había una negro muy bonito pero no, tenían que ser colores claros, uno con flores muy extravagante, desistí en esa sección tenía que buscar algo mas “casual”.


Me fui a la sección de damas, contemporáneos, juniors, conjuntos, y nada, o muy formal o color oscuro. Decidí irme a la siguiente tienda.


Mas colores, mas de donde escoger pero los precios estaban muy altos, digo si es algo casual no tengo porque gastar más de dos mil pesos en algo casual.


Tercera tienda, muchos vestidos de fiesta. Cuarta tienda, muchas playeras y jeans. Quinta tienda, había uno y me lo probé pero parecía vestido de playa. Sexta tienda, no me alcanzaba. Y ya no recuerdo si hubo una séptima tienda.


Después de dos horas decidí regresar a la primera tienda, me probé uno que no había visto y no. Le comente a una de las vendedoras que si me podía sugerir algo para una boda que decía “casual colores claros”, puso cara de “what” y me dijo que no había oído hablar de algo parecido para una boda. Así que decidí abandonar mi misión con las manos vacías. Mi tarjeta podía quedarse guardada sin usar.


Al salir, mi cabeza comenzó a pensar que mas podía hacer para lograr mi objetivo y recordé las varias boutiques que he visto y que no he tenido tiempo para entrar, pensé en la otra plaza que está cerca de mi casa y en las tiendas del centro que hace mucho tiempo no visito.
Faltan dos semanas y espero pueda resolver mi dilema este fin de semana o el próximo a mas tardar. Quizá cuando mi pal lea esto, me dirá ponte lo que sea. Sí, pero ¿qué es lo que sea cuando es algo “casual, colores claros” para una boda?, que alguien me explique…