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domingo, 26 de febrero de 2017

Síndrome de la rana hirviendo

Seguramente en este momento te estas preguntando “de que se trata esto del síndrome de la rana hervida?”, la respuesta es bastante simple: es un conjunto de síntomas que caracterizan una enfermedad, y se usa tanto en el campo psicológico como en el cuidado del medio ambiente.

Bueno vamos con la explicación para que quede un poco más claro: si tomamos una rana y la metemos en agua hirviendo, que crees que pasa?, evidentemente que la rana saltara; sin embargo, si la colocamos en agua fría y la vamos calentando poco a poco, llegara al punto de cocción y morirá sin darse cuenta de lo que paso. Esto pasaría debido a que la temperatura corporal de la rana se va adaptando a la temperatura del agua.

Pero ahora bien, traigamos ese ejemplo a nuestra vida diaria. Es cuando un cambio llega de manera lenta y gradual, pasa inadvertido, casi imperceptible a nuestros sentidos, y nos encontramos sin posibilidad o limitados a afrontarlos conscientemente.

Como que aun no se entiende de lo que les hablo?, veamos como lo podemos hacer más sencillo, si esperamos durante todo el año, a que llegue el fin de semana y cuando te das cuenta, lo que llego es el fin de año e inicio de otro; apoco no es cuando dices “Que rápido se nos fue el año…”, “Ya hasta paso navidad”, “Me estoy haciendo viejo”, comentarios que te hacen consciente del tiempo que has dejado pasar y del cual nos queda la sensación de que no lo hemos aprovechado.

Crees que es grave, no por favor, esperen, es aun más grave cuando a lo que te acostumbras es algo malo en tu vida, y al pasar los años, lo ves tan normal que no haces nada para cambiarlo o evitarlo. 

Quien no ha conocido aun caso de maltrato a la pareja, sobre todo, cuando ves el caso desde afuera, puede que te preguntes como es que una persona es capaz de soportarlo y tener esa relación de dependencia.

Aquí, este síndrome se hace presente cuando el maltratador comienza siendo amable, atento, cariñoso, y conforme pasa el tiempo va adoptando un comportamiento agresivo, tan gradual,  que la persona agredida apenas logra percatarse o prefiere adoptar la culpa.

Ahora ya lo entiendes mejor?, la rana ha gastado toda su energía en adaptarse a las circunstancias, por lo que, cuando llega el momento crítico, no le quedan fuerzas para ponerse a salvo, existe una incapacidad para reaccionar a un maltrato.

La toma de decisiones, el razonamiento lógico, las emociones, son áreas y funciones de la mente que se encuentran afectadas por el síndrome. Entonces, piensa en un momento…¿Fue el agua lo que mato a la rana o fue el no darse cuenta en que momento debía de saltar?.


Entonces, es por ello que es importante hacer una pausa y estará atento de lo que sucede a nuestro alrededor, ampliar la red de apoyo (amigos, familia, conocidos, compañeros de trabajo, etc.)  para poder compartir historias de vida e identificar cuando te estas acostumbrando a algo malo para ti.

martes, 3 de febrero de 2015

SUSTO O SINDROME?



Hace algunos meses, dos o tres, tuve un sueño donde vi a mis dos mejores amigas del colegio y a raíz de eso me puse a recordar todas esas anécdotas que nos ocurrieron y lo bien que nos llevábamos, pero también como nos perdimos la pista tan rápido. Si bien después de graduarnos seguimos en contacto varios años, no recuerdo como dejamos de frecuentarnos hasta no saber nada una de la otra ni de la otra.

Todo esto me llevo a buscarlas en el chismografo preferido por la mayoría, el "feis" y si resulto que ahí las encontré a las dos, una de ellas (la casada) se veía algo diferente, no tan alegre como la recordaba; y la otra (la soltera) vive en otro país y se le ve alegre, pero también algo distinta. Les mande un mensaje pero ninguna lo contestó, así que lo deje todo por la paz, de momento.

Sin embargo, hace unos días, tuve un sueño algo extraño. Soñé con una de ellas, se iba acercando a mi y hablándome, no recuerdo bien que me decía pero no venia ni enojada ni alegre. Llego un momento en que abrí los ojos y me sentí paralizada del cuello para abajo, no podía mover nada, me asuste un poco y lo que pensé fue en tranquilizarme y volver a dormir, pero enseguida sentí como si tuviera algo pesado en el pecho, me vino a la mente que eso es el famoso "que se te sube el muerto", con el puro nombrecito ya espanta, pero que en realidad se llama parálisis del sueño.

Pero vayamos a la explicación lógica de todo esto:

Según los especialistas, entre el 30 y 50% de la población en México experimenta por lo menos una vez en su vida esta condición, pero si se registra en un lapso de dos o tres veces por semana podría considerarse una situación patológica.

La paralisis del sueño es una condición muscular producida por la falta de vigor que presenta el cuerpo al dormir y se observa principalmente en la fase del sueño previa a despertar, llamada MOR (Movimientos Oculares Rápidos) ya que el cerebro está activo, es decir donde soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno, debido a la alta actividad cerebral; aparentemente en la paralisis del sueño el cerebro esta despierto, pero el cuerpo continua dormido.

Esta alteración ha sido culturalmente asociada a eventos de tipo paranormal, y en nuestro país coloquialmente se le conoce con la frase de "se me subió el muerto", debido a la sensación de tener algo encima y a experimentar alucinaciones auditivas o visuales, ya sea de personas o animales.

Esta paralisis del sueño se puede convertir en una situación persistente cuando los individuos enfrentan un incidente traumatico, consumen excesivamente alcohol, tabaco o estupefacientes. Por ello, según los especialistas, en estos casos es recomendable la intervención de un neurologo o neurofisiologo.

Además, se ha observado que la mayoria de las personas que presentan paralisis de sueño, duerme boca arriba, pero pudiendo pasar en cualquier otra posición, aunado al cansancio o alteraciones de tipo metabólico.

Lo mejor en estos casos es fomentar hábitos como tener horarios fijos para dormir, evitar el sedentarismo, cenar de forma ligera, evitar abuso de alcohol, tabaco o drogas (cuando es una situación persistente),  hacer ejercicio y mantener un peso moderado.

Se recomienda a que cuando te pase pienses con calma, cierres los ojos, no te angusties, relájate y trata de mover partes de tu cuerpo de poco a poco, empieza por los dedos de las manos y pies, y así todo pasara sin contratiempo y rápidamente.

Esto me ayudo mucho, ya que lo había leído con anterioridad, pero aquí te lo dejo porque, esperando que no te pase, mas vale tenerlo como un dato útil, verdad pal...

Mientras buscare la manera de ponerme en contacto con mis amigas para que me cuenten en persona como están y como les ha ido y  no se les ocurra, de nuevo, hablarme en sueños.

lunes, 2 de septiembre de 2013

UNA HISTORIA CIERTA: EL SINDROME DE ESTOCOLMO.




El 23 de agosto de 1973, en la ciudad Estocolmo, Suecia, tuvo lugar un asalto donde hubo rehenes. Jan Erik Olsson, un convicto en libertad condicional irrumpió en el banco Kreditbanken de Norrmaalmstorg, ubicado en el centro de la ciudad.

Al reportar lo que estaba sucediendo a las autoridades, dos oficiales llegaron casi de manera inmediata. El asaltante disparo contra uno de ellos y lo hirió, al segundo de los policías el ordeno sentarse y cantar.

Olsson tomo cuatro rehenes trabajadores del banco (tres mujeres y un hombre) y exigía, entre otras cosas, tres millones de coronas suecas, un automóvil y dos armas. El gobierno, ante tal escenario, se vio obligado a negociar, con la ayuda del policía en el interior. Una de las demandas que se concedió fue llevar al banco a Clarck Olofsson, amigo y compañero de Olsson.

De manera sorpresiva, una de las rehenes, Kristin Ehnmark, manifestó un miedo terrible a que la policía aplicara un operativo y que terminara en tragedia y, lo más inesperado, a que la rescataran. Según comentaba se sentía segura. Otra de las secuestradas sentia gratitud ya que era claustrofobica y le permitieron salir de la boveda, donde las tenian, para caminar por areas abiertas y todo esto con una soga alrededor de su cuello.

Después de seis días de sitio por parte del asaltante y secuestrador, la policía decidió actuar rociando gas, ante lo cual los delincuentes se rindieron. Nadie resulto herido.

Tanto Olsson como Olofsson fueron condenados y sentenciados. Más tarde se retiraron los cargos contra Olofsson. Jan Olsson, en cambio, tras cumplir 10 años de prisión saldría rehabilitado y con una legión de fans.

Durante todo el proceso judicial, los rehenes se mostraron difíciles para testificar contra los que habían sido sus secuestradores, y han manifestado que se sentían mas aterrados por la policía que por los ladrones que los retuvieron por casi una semana. Kristin, tras su liberación declaro: “Confío plenamente en él, viajaría por todo el mundo con él “

Por otra parte Olsson comentó, en una entrevista, que a principio del asedio pudo haber matado “fácilmente” a los rehenes, pero ello cambio con los días. El periodista describe que: ”Olsson hablo severamente. La culpa fue de los rehenes, dijo. Ellos hicieron todo lo que les pedi, si no lo hubieran hecho, quizás no estuvieran aquí ahora. ¿ por qué ninguno me atacó? Ellos hcieron que fuera difícil matarlos. Nos hicieron convivir juntos dia tras otro, como corderos en esa inmundicia. No había otra cosa que hacer que conocernos”.

En el caso del banco de Estocolmo, el criminólogo Nils Bejerot acuño el término Síndrome de Estocolmo para referirse a rehenes que sienten “empatía o identificación” con sus captores.

Otro caso. En 1974, Patricia Hearst, nieta del empresario de la comunicación William Randolph Hearst, fue secuestrada por el Ejercito Simbionés de Liberación (SLA). Sus captores pedían 6 millones de dólares, a lo que la familia accedió. Sin embargo, después de hecho el pago no se supo más de Patricia.

Dos meses más tarde fue vista y fotografiada, rifle en mano, durante un asalto del SLA a un banco. Se había unido a la organización y cambiado su nombre por el de Tania. Fue capturada y condenada, sin que en su defensa pudiera usarse el “síndrome de Estocolmo”.

La cooperación entre el rehén o víctima y el secuestrador se debe en gran parte a que ambos comparten el objetivo común de salir ilesos del incidente. El nulo control sobre la situación por parte del secuestrado le lleva, al parecer, a intentar cumplir los deseos de sus captores que, por otro lado, se presentan como los únicos que pueden evitar una tragedia mayor, se produce la identificación de la víctima con los motivos del autor del delito y un agradecimiento por evitar la tragedia.

La bondad del secuestrador y cuan involucrado esta con los secuestrados representa un papel esencial para que se cree este síndrome, que especialistas coinciden que se da en muy raras ocasiones.

Pero, según datos del FBI, alrededor del 27% de las victimas de 4,700 secuestros y asedios recogidos en su base de datos experimentan esta reacción.