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lunes, 3 de marzo de 2014

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS...

Quizá es muy personal la o las situaciones que los provocan pero en esencia son los mismo, los sentimientos encontrados son cuando no sabes cual sentimiento predomina, que debes sentir antes situaciones tan contrarias que estás viviendo o te están contando.

Hace poco surgieron dos situaciones muy similares con dos grupos de amigas que me genero esto de los sentimientos encontrados, sobre todo porque son emociones tan extremas que mejor se los cuento para que me entiendan un poco.

Tuvimos una reunión con un grupo de amigas un sábado. Cuando llegue dos de ellas ya habían comenzado el “chisme” pero no era el ambiente al que acostumbraba con ellas, simplemente ya se veían lagrimas en los ojos. Aun faltaba una amiga en llegar por lo que decidimos esperarla mientras me contaban que pasaba.

La que tenía apenas un par de años de casada había decidió ser mamá este año pero, había que hacer varias pruebas, en especial a su  marido. Esas pruebas no fueron del todo positivas y se tenía que considerar una opción muy costosa para lograr quedar embarazada. Todo esto generó una situación muy tensa entre ellos y algunas lágrimas. Al final se tendría que negociar como pareja. Pero no era como se había imaginado que sería mama.

Cuando nos estaba contando, no podíamos evitar sentir tristeza y tratar de darle posibles soluciones, animarla, pero de  momento eso era casi imposible. Y con razón.

En eso estábamos cuando llegó la otra amiga que nos faltaba para estar completas. Con una sonrisa de oreja a oreja nos saludo a todas y empezó a contarnos su gran noticia.

Había conocido a alguien hace algunos meses y casi casi, como de película, le dijo que ella era el amor de su vida. Siguieron en contacto, él la invito a visitarlo y conocerse mejor, además de la ciudad donde vivía. Cuando volvió estaba prácticamente comprometida y con planes de boda, con fechas muy establecidas. Gritamos de la emoción, de momento todo era felicidad por ella.

Al continuar la reunión empezamos con eso de los sentimientos encontrados. Cuando tocábamos el tema del embarazo, la tristeza era palpable pero, de repente, aparecía el tema del compromiso, volvían los planes, los consejos y la alegría.

Después de unos días llegaron noticias de dos amigas más con noticias similares.

Abrí el correo y se me hizo raro ver el nombre de mi amiga como remitente. Casi grito de la emoción, era la invitación a su boda en un mes. No tarde en hablarle y decirle lo feliz que estaba por ella y su prometido. Quedamos de vernos en unos días para que me contara detalles, así como nos gusta a las mujeres, además de saber cómo le voy a ayudar.

En eso estaba cuando, aprovechando la noticia, le escribí a otra amiga para comentarle la noticia, lo que seguramente ella también ya sabía, y decidí preguntarle cómo va ella con sus planes de ser mamá. Su respuesta no pudo ser más triste.

Me comentaba que lo han intentado pero, el médico que la atiende por un problema de otra índole le comento que algo no le estaba funcionando bien a ella y que esto le afectaría sus intentos de ser mamá. Su marido la está apoyando en todo, sin embargo, si lo que ella tiene mal le sigue afectando, puede quedarse sin ser mamá.

Entonces la noticia que de la boda de nuestra amiga, y la alegría que pensé nos daría cuando le contara, se revolvió con la tristeza que me provoco saber que quizá no podría ser mamá.

Cuando me senté a reflexionar respecto a estas situaciones no sabía que sentir, tengo dos amigas a punto de iniciar una vida de pareja, felices, haciendo planes, ilusionadas. Y tengo dos amigas que tienen una ilusión a punto de perderse o que les provoca más preocupación que alegría.

Creo que un abrazo sería algo que puedo hacer con cada una de ellas y demostrarles así lo que las quiero y me importa lo que les pase.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Algo para pensar que todos saben.. o deberian


¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...

 ¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.
Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es  cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas   personas que no te han dado lo que te mereces, te han
tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote   un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
  
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.
Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
  
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un   gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve   mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en   juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor   lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus   pensamientos, comentarios o decisiones.
  
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no   por lo que le pasa, sino por lo que INTERPRETA !!!!!. Muchas veces   sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que   taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No   piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería   escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué
se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de   espacio voy a omitir.
  
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo   que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por   consecuencia directa de haberle dado el control a alguien
ajeno a nosotros.
  
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo
que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas
inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
  
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos   llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años   alguien me dijo:
  
"Necesito que Luis me diga que me quiere aunque yo sepa que   es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me   visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra   familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me   conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
  
¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la   auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que   alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y   bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no   siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?
  
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien   más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros,   convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
  
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como:
"Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo   pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas.

No porque esté en contra del amor, al contrario, me   considero una persona bastante apasionada y romántica, sino   porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo   entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente,   modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer   que tu corazón deje de latir.
  
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie   puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos,   tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos   necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos   entregar el control de nuestra existencia, para que otros   escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar   lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar   aquello que nos sucede.
  
  La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te   hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es   ella...ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver
  a recuperar el control.
  
  
  "Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La   última de las libertades humanas- la elección de la   actitud personal que debe adoptar frente a la vida- para
  decidir su propio camino"