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jueves, 3 de agosto de 2017

DETRAS DE LA HISTORIA DE ANA FRANK...

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Hace unos días, platicando con mi jefe, comentamos que me gustaría visitar Alemania y que él había estado en Alemania. Después de contarme todo lo que había visitado surgió el tema de los campos de concentración y de como se siente el ambiente por todo lo que sucedió ahí, que a pesar de como habían tratado de arreglar los jardines y el museo, sigue siendo algo que no se puede disfrazar. 

También hablo del museo dedicado a Ana Frank; ahí surgió la idea de esta entrada. La mayoría leímos, escuchamos o, al menos, tenemos una leve idea del Diario de Ana Frank... pero que hay detrás de ese diario? como surgió?

Ana Frank nace el 12 de junio de 1929 en Fráncfort del Meno, Alemania. La crisis económica, Hitler y el sentimiento antisemita en la sociedad, hacen que como muchos judios, Otto Frank y Edith, padres de Ana, decidan dejar Alemania.

Otto monta una empresa en Ämsterdam, Ana y su hermana van a la escuela y Edith se encarga del hogar. Cuando la guerra amenaza a Europa la familia Frank trata de emigrar a Inglaterra o Estados Unidos, pero fracasan. El 1 de septiembre de 1939, Alemania invade Polonia y comienza la Segunda Guerra Mundial.

El 10 de mayo de 1940, Alemania invade los Países Bajos y el país es ocupado 5 días después, imponiendo medidas antijudías. Otto pierde su empresa. Tras fracasar en un nuevo intento por emigrar deciden esconderse en la "casa de atrás" del edificio donde estaba estaba la fábrica, para lo cual recibe la ayuda de sus empleados judíos.

El 5 de julio de 1942 le llega a Margot Frank, hermana de Ana, un citarorio para un campo de trabajo en Alemania, la familia Frank se esconde al día siguiente. Una semana más tarde llega la familia Van Pels y, en noviembre de 1942, el dentista Fritz Pfeffer. Durante más de dos años permanecen escondidos en la casa de atrás.

Reciben ayuda de los empleados de la fábrica; les proporcionan comida, ropa y libros, además de ser su único contacto con el exterior.

Antes de esconderse Ana recibe un diario personal como regalo de cumpleaños. Durante el periodo que estuvo escondida escribe sobre lo que le ocurre en la casa de atrás y sobre sí misma. El diario es un gran apoyo para Ana, quién también escribe en él cuentos cortos y colecciona citas de escritores en su "libro de frases bonitas".

El ministro de educación neerlandés llama a conservar los diarios escritos durante la guerra, Ana decide elaborar el texto de su diario y convertirlo en una novela a la que llamará "La Casa de Atrás"; comienza con la reescritura pero, antes de terminar, es descubierta junto con los demás escondidos y son arrestados.

El 4 de agosto de 1944 los escondidos son prisioneros y deportados a Auschwitz. Dos de los empleados de la fabrica rescatan las hojas del diario de Ana, que han quedado en la casa de atrás. Pese a profundas investigaciones, hasta ahora no ha quedado claro cómo fue descubierto el escondite.

Otto Frank es el único de los 8 escondidos que sobrevive a la guerra. Durante su regreso a los Países Bajos es informado que Edith, su esposa, ha muerto. En el mes de julio, recibe la noticia de que sus dos hijas han muerto en el campo de concentración de Bergen-Belsen, a causa de enfermedades y penurias. Le entregan las hojas del diario de su hija y, al leerlo, encuentra a una Ana Frank muy distinta de la que conocía.

Ana escribió en su diario que quería ser escritora o periodista, editar su diario en forma de novela. El 25 de junio se edita el diario bajo el título de "La Casa de Atrás", en una tirada de 3,000 ejemplares. Le seguirían muchas reimpresiones, traducciones, una obra de teatro y una película.

Fuente: www.annefrank.org


miércoles, 7 de diciembre de 2011

SILENCIO VS RUIDO



Espero ahora si me entiendas…




Existen personas que no les gusta el silencio, no les gusta quedarse solos con sus pensamientos o con su conciencia, que prefieren todo el caos del ruido antes de sentarse y verse a través de sus pensamientos. Eso le pasa a un compañero de trabajo, he llegado a la oficina y encuentro el radio y televisión a todo volumen y el sentado leyendo el periódico. ¿Cómo puedes concentrarte a leer con semejante escándalo?... no me gusta estar en silencio, fue su respuesta.
Será necesario que alguien les diga qué hacer, en qué pensar, hacia dónde cambiar, de qué hablar cuando haya un silencio “incomodo”. Esto quizá sería tanto como que alguien más se haga cargo de algo que es responsabilidad de cada quien y que se antoja muy pesado asumir esa tarea.
La responsabilidad no es, en ninguna manera, de un psicólogo, de un amigo, de un hermano o de alguien más; es de uno mismo, ordenar y darle sentido a nuestros pensamientos, sentarme y asumir la responsabilidad de lo que pienso y luego hago, construir escenarios posibles y hasta imposibles.
Leí en una columna que la mejor manera es “observarse, escribir en una libreta, si la memoria falla (ese es mi caso), los eventos trascedentes de bienestar y malestar pero no solo de una semana sino de toda la biografía personal. A darse cuenta de que detona la tristeza, el enojo, la indiferencia o el amor”; muchos hombres dirán, fácil para las mujeres “sus dias”, pero no.
Decía también “salirse unos minutos de la película personal, congelar la escena y analizarla, ¿Qué papel estás representando, qué palabras dices, qué pensarán de ti los otros, cómo los haces sentir, qué aportas o no a esa película, qué te mueve? ¿La venganza, el amor, la búsqueda de la justicia, la ansiedad, la ambición, el hambre de reconocimiento?”… Mucho en que pensar, no?
Los pretextos, como el de mi compañero, es de que les falta tiempo, o tengo otras cosas en que pensar, cosas de trabajo, nada personal. ¿Sera tan terrorífico quedarse solo con uno mismo en silencio?
Quizá tendremos una parte mecánica y otra práctica. La mecánica quizá es esa, la del trabajo, que hace todo como rutina, y resuelve problemas de la forma más rápida, reaccionando mecánicamente. Y la parte practica (que podría ser también la parte sensible), es la que siente, reflexiona, la que aprende de los errores (toma lo bueno y desecha lo malo). Quizá es la parte que solo aparece cuando es urgente organizar nuestros pensamientos, o tenemos esos silencios para aprovecharlos.
Para muchas personas es muy difícil, o incluso imposible, hablar con sí mismos porque apenas empiezan y buscan algo en que entretenerse o evitar estar en silencio, pero se están perdiendo de todo lo que pasa en su interior, de los sueños, fantasías, deseos, miedos, recuerdos e ideales a alcanzar si pudieran darse la oportunidad de pensar en todo eso y después compartirlo con alguien más.
Hace algún tiempo, tuve la oportunidad de estar en una clase de creación literaria y era increíble las narraciones que podíamos escribir con tan solo media hora de estar en silencio, concentrados, con libreta y lápiz. Después pasaban por mí y todo el camino a casa era ir contando lo que acababa de escribir.
Decir que en un día, semana o mes, no nos pasa nada o algo relevante es difícil de creer, siempre está pasando algo en nuestro exterior que se refleja en nuestro interior o viceversa, y todo eso nos pertenece.
Otra forma de compartirlo, sin incluir a nadie, es un diario (aunque se oiga cursi o te lo imagines de pasta rosa con florecitas) y así evitas tener que contárselo a alguien. Esto debí hacerlo hace bastantes años, porque sufro de falta de memoria a largo plazo, me es casi imposible recordar todos mis años escolares.
Hay personas que tienen o tenemos mucho que contar, pero no sabemos cómo hacerlo, es más fácil hablar de lo que le pasa a otros, de lo que piensan o sienten, de sus logros, antes de hablar de uno mismo. O cuando nos dan la pauta para hacerlo, inmediatamente buscamos la salida más fácil y regresamos la atención hacia el otro. Algunos más toman de compañero de silencio el alcohol, el cigarro , la televisión, la computadora o se llenan de compromisos, aunque a veces ni ganas de salir con tanto frio, que no dejan espacio para descansar.
“Verse es simplemente pausar el día. Preguntarse: qué siento, qué me preocupa, qué está sin resolver, qué cosas he dejado a medias, a quién he lastimado con mi proceder, qué promesas dejé sin cumplir, qué sueños he abandonado y quisiera retomar, cuál es el sentido de mi trabajo, de mi paternidad o maternidad, de mi relación de pareja, cómo me estoy relacionando con la gente que me rodea, qué tan generoso o avaro soy afectivamente...”
No es de esos discursos de fin de año, es simplemente saber que para estar bien con los demás, tienes que estar bien tu primero, como decía en un correo: ¿tu pareja te hace feliz?, no, mi pareja no me hace feliz… yo soy feliz, mi pareja comparte mi felicidad y yo la suya… simple, pero muy cierto.