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martes, 26 de marzo de 2013

Malos negocios familiares..



Hace un tiempo alguien me dijo que este blog, era como terapéutico para mi, del mismo modo que lo seria salir a correr cuando hace uno un coraje o algo parecido.

La verdad la idea de esto es de alguna forma sacar lo que nos pasa y este no será la excepción.

Les contare está súper amarga experiencia que me acaba de ocurrir con los llamados negocios entre familiares, de los cuales ya había tenido una mala experiencia pero como dicen “el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra más de una vez”.

Bueno pues todo empezó cuando entre a la maestría, donde la empresa en la que trabajaba  ofreció pagar la mitad de la colegiatura, lo cual fue uno de los motivadores para hacerla, que sino quizás no lo hubiera hecho.
Aquí el hecho curioso es que cuando llegaba la quincena, los pagos eran en efectivo y hagan de cuenta que en cuanto el dinero tocaba mi mano me decían “recuerda que me tienes que dar lo de la maestría? Y obviamente en ese mismo momento se lo daba.

Así paso casi un año hasta que por razones laborales regrese a mi ciudad y obviamente pedí que toda facturación concerniente al pago salía exclusivamente a mi nombre, lo cual fue muy acertado, ya que cuando necesite hacer unos trámites con la escuela resultaba que tenía un adeudo; al comentar esto con la empresa quienes en teoría se encargaban de realizar los pagos, me comentaron que ellos los arreglarían, pues ese adeudo lo liquidarían con un trabajo de aire acondicionado y confiando es eso pues lo deje pasar malamente.

En estos momentos que estoy haciendo trámites para por fin sacar el titulo me encuentro con la noticia de que TODOS desconocen ese arreglo que tenían la empresa y el instituto, quedando yo en medio, pues este último me dijo hace casi 10 meses, que si tenía la confirmación de que la empresa se hacía cargo de esa deuda yo podría seguir con los tramites, pues bueno lo conseguí y ahora resulta que eso no vale hasta que liquide el adeudo.

Cuando le comente en la empresa su respuesta fue “yo no sé de esto, ahora que venga X le comento, pues si no se hace eso con los clientes menos con los amigos, no, no se vale” OJO con esta frase; como no vi respuesta acudí más arriba y casi casi me responde exactamente lo mismo, que si los del instituto querían su dinero que le llamaran a él; como obviamente  paso, el instituto dijo “no importa yo quiero mi dinero, TU estás haciendo el trámite”.

Tontamente recurrí de nuevo a la empresa preguntándole si para no andar en dimes y diretes yo lo pagaba (otra vez tonto de mi) a lo que respondió: “pues si es más rápido para ti” QUE CLASE DE RESPUESTA ES ESA?; a lo que le respondí “no es lo más rápido, pero a mi si me interesa, pero no debería de pagarlo si bien que me cobraran puntualito; ASH hasta de recordarlo me da coraje y creen que me han respondido el correo? OBVIO NO.

Lo más triste es que la frase siempre fue “lo más derecho es lo más honesto” y la verdad que gran decepción de alguien a quien veía como un ejemplo a seguir.

Recuerdan la frase?  “pues si no se hace eso con los clientes menos con los amigos, no, no se vale”, ahora me suena tan.. no se como describirlo, sino se hace con los clientes ni con los amigos…menos debería de ser con la familia no lo creen?

Pero bueno ahora tendré que pagarlo, lo cual en realidad no me molesta tanto como que no me respondan el correo o por lo menos me hubieran dicho “déjame hablar con ellos a ver que me dicen”, pero ni eso.

En fin, la moraleja de todo esto es que no se debe de confiar en nadie?

Así que cuidado cuando hagan este tipo de acuerdo.


 


jueves, 26 de enero de 2012

VIVIR JUNTOS

Domingo en la tarde, buscando algo que ver en la televisión encontré la película Viviendo con mi Ex, recordaba haberla visto pero no bien la trama, así que deje el control a un lado y me acomode en mi cama.
La reseña dice así, para que la recuerden: “Vince Vaughn y Jennifer Aniston interpretan a Gary y Brooke, una pareja que permite que una discusión aparentemente insignificante se convierta en algo fuera de control y que súbitamente se encuentran –después de dos años juntos– frente a la decisión de amar o perder.

Siguiendo las opiniones bien intencionadas –pero generalmente despistadas- de su colección de consejeros, Gary y Brooke viven una serie de experiencias diseñadas ya sea para alejar a la otra media naranja o recuperarla. En esta comedia jocosa y sorprendentemente tierna, ellos llegan a comprender que, en cosas del corazón, el que gana no es el que queda de pie después del combate sino el que sabe cuando quitarse los guantes”.

La trama es muy divertida, la primera parte, muestra lo que es la vida en pareja, como es buena y divertida para los dos y como, juntos, van logrando lo que se proponen en sus proyectos personales, no por eso excluyendo a su pareja de esos planes; al contrario, tiene su grupo de amigos, salen a jugar boliche con su equipo, al cine, llegan a su casa para prepara la cena, platican, ven tele juntos, quien tenga la suerte de vivirlo sabe lo bueno que es. (Alejandra, gracias por la plática)

Después, como dice la reseña, comienzan a darse cuenta de que se están dejando llevar por la rutina, “la están regando”, están perdiendo a la persona con la que decidieron vivir y los detalles empiezan a pesar.

La escena que mas me llamo la atención fue cuando Brooke, después de que ya deciden separarse, hace el último intento por regresar con Gary, así que compra los boletos para el concierto que habían planeado ir antes de que comenzara todo esto de la separación. Cuando regresa del trabajo le comenta que tiene los boletos por si aun está dispuesto a ir, Gary sorprendido le contesta que sí.

Llega el día y ella muy emocionada se arregla, como si fuera su primera cita, lo espera, le compra su refresco favorito y entra al concierto. Empieza a voltear para todos lados y nada, comienza la música. La escena termina con ella saliendo del concierto triste, decepcionada y pensando mil cosas. El nunca llego.

Al abrir la puerta del departamento ahí está el, lo primero que le dice es que lo disculpe pero que no sabía que pensar de la invitación. Ella solo le pide que la deje sola y se mete a la recamara. Gary la sigue, pero Brooke solo le pide que la deje sola porque está llorando y no quiere que la vea así. El insiste para que le diga que pasa, es hombre no entiende nada la actitud que toma ella ante una situación que él considera simple.

La siguiente parte es lo que los hombres no saben entender: Brooke está llorando y Gary le pide que le explique. Ella voltea llorando y le contesta: “me canse de ceder, de hacer lo que a ti te gusta, de que si algo que a mí me gusta y a ti no, entonces no se hace, de tener detalles que no aprecias, de que no agradezcas nada de lo que hago por ti, de que no sepas valorar que muchas veces dejo de hacer mis cosas por atender las tuyas”. El se queda asombrado y sin palabras.

Cuando por fin le contesta Gary dice: “es que no me dices, no soy adivino” (a alguien le suena esa respuesta), y continua: “porque no me lo dices, no me hablas”. Brooke solo atina a decirle que no se trata de eso, no puede andar anunciando cada vez que le compra su dulces favoritos, cada vez que ella deja de ir a algún lado porque el necesita que vaya a otro lado para comprar cosas que él necesita.

Al final de la escena Brooke sigue llorando desconsolada y Gary se va.

Me llamo mucho la atención esta parte, incluso he de confesar, salieron alguna lagrimas por el llanto de Brooke, porque es algo tan cierto.

Una vida en pareja implica muchas cosas, buenas y no tan buenas, pero sigue habiendo una desigualdad invisible entre hombres y mujeres. No se trata de quemarlos en leña verde, pero al menos de hacerlos pensar que no se trata de ser adivino o esperar que cada rato les digan: “hoy hice esto y esto y esto por ti para que me lo agradezcas”, definitivamente no. Se trata de valorar esos detalles, de poner atención a situaciones que pueden ser insignificantes antes sus ojos, pero que para las mujeres son importantes. Dejar de creer que solo los asuntos de ellos son importantes, llámese escuela, trabajo, amigos, familia, etc.

Un ejemplo es cuando te pasa algo muy bueno en tu trabajo o escuela, y por lo que has hecho un gran esfuerzo, cuando lo logras lo primero que quieres hacer es llegar y contárselo a tu pareja, novio, esposo; empiezas a narrarle todo con lujo de detalles, haciendo énfasis en tu logro, de repente el te interrumpe y empieza: “¿Qué crees que me paso hoy? No lo vas a creer… aja, y… acaso no te estaba contando yo primero, acaso me pusiste algo de atención?

Ahora, si les preguntas unos tres o cuatro dias después de que les platicaste, no pueden acordarse de nada o simplemente te dan el avión. Y ahí es donde inicia la decepción y acumular esas decepciones o el empezar a ceder y justificar su falta de atención.

Yo creo que de todo aprendes pero creo que las mujeres aprendemos más rápido que los hombres en este aspecto de cuidar a la pareja, sin embargo, si un hombre se tarda mucho en darse cuenta quizá ya sea muy tarde como en la película. Sin, embargo, como en todo hay sus honrosas excepciones, no lo niego.

Así que no creas que no importa lo que ella te cuente o que es obligación de ella encargase de todo en la relación, y si necesitas una lámpara para ser adivino, más vale que vayas ahorrando para conseguirla.