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domingo, 15 de julio de 2018

Un perro no es un hijo, lo se....pero...

Hace poco leí el texto que están por leer, desde la primera vez me encanto, simplemente de leerlo es una identificación inmediata; así que quiero que sepan que no es de mi autoría, simplemente cambie algunas palabras, agregue algunas cosas para personalizarlo y llevarlo a mi estado, sin embargo, espero que les pueda causar el mismo efecto q a mi.

Mi perro no es mi hijo.
"Aun no estoy cansado de escuchar a la gente decirme tratas a tu perro como si lo fuera".

Sé que no es mi hijo o una persona, ¡pero es mi perro!

Tengo un perro que me encanta y que a diferencia de un hijo, nunca será mayor de edad mentalmente, no se irá de casa y no me cuidará cuando sea anciano.

Nunca será independiente ni autosuficiente: siempre va a necesitar de mí para comer, beber o simplemente hacer un poco de ejercicio.

Nunca será adolescente y no oiré las frases típicas de esa edad ” tú no me entiendes ” o ” que te importa “, pero tampoco escucharé nunca ” te quiero “, ” gracias “, ” te necesito “.

No me juzgará, no pondrá en mis ideas y mis decisiones.

A diferencia de un hijo, nunca veré una parte de mí en mi perro, ni física ni mental. Es decir, no tiene ningún carácter hereditario, pero quizás si lo veo de comportamiento.

Veré a mi perro crecer y envejecer.

No sólo seré quién cuidará de él en esa etapa, pero también quien lo verá irse para siempre. Inevitablemente. Simplemente, este será nuestro destino.

Mi perro es un animal, no una persona y mucho menos mi hijo. A pesar de ello, sí, soy su padre.¿Irónico? ¿Cómo puede ser posible? Creo que quede bien claro lo que es un hijo, pero… un padre? ¿Qué crees que es un padre? Un padre es esa persona maravillosa que se sacrifica por sus hijos, que tiene cura y que cambia su vida por el bienestar de su familia. Un padre mima, educa y ama incondicionalmente. Por todo esto, mi perro no es mi hijo, pero yo sí, soy su padre.
Soy todo lo que tiene, soy el líder de la manada.

No soy su dueño. Para Él soy parte de su familia, de lo que para un perro puede ser una familia. Siento pena por quienes no logran entenderlo porque nunca sabrán lo que significa sentir amor por una cosita que no habla, que no madurará y que no se expresa como un humano.

Nunca podrán tener entender lo que yo veo al observar esa mirada con la que mi perro me lo dice todo o de como brinca cuando me escucha llegar a las 12am, solo para saludarme y llevarme su cobija para que juguemos; cuando brinca para lamerme la cara, con esos besos tan sinceros de amor.

Mi perro no es mi hijo, pero yo soy su padre y gracias a mí, lleva una vida sana, plena y feliz.
Padre-Hijo es una conexión natural, sin duda inigualable.
Sin embargo, la conexión con un animal no lo es y no todos pueden vivir esta sensación tan maravillosa.

Sólo espero que los hijos de quienes no conciben este amor y no entiende la importancia de un animal para algunas personas, puedan un día tener un animal y obtener esa conexión que yo tengo con mi perro.

jueves, 10 de agosto de 2017

NALA Y YO ...


Has visto la película Marley y yo? Tienes mascota (s)? 

Hace cuatro meses mi sobrina de 6 años y mis dos hermanas se pusieron de acuerdo para que Nala llegara a mi vida. Nala es una cachorra de 6 meses mezcla de pastor alemán y pastor belga malinois, juguetona y muy tosca, mi pal la ama desde que la conoció.

Nala viene de Monterrey, viajó 12 horas en autobús sin llorar y sin hacer ninguna necesidad básica hasta que llegó a su nueva casa. Cuando la ví no podía creer que estaría a mi cargo, desde darle de comer, bañarla, llevarla al veterinario, etc.

La primera vez que salimos a dar una vuelta, para que conociera sus rumbos, no quería caminar, yo creo se sentía triste porque la habían separado de su mamá y sus hermanas. Así que sólo se quedo sentada y no pude hacer que caminara mucho.

Poco a poco se ha ido integrando a la familia, pero aún le falta mucho por aprender. Cuando la baño parece que lo padece, pone su cara de seriedad y casi me dice con la mirada " a ver a que hora terminas".

Los primeros dos meses fueron algo pesados para Nala ya que, como no estaba vacunada, se quedaba encerrada en la casa para evitar cualquier contagio. Después de limpiar su lugar y darle de comer, me sentaba con ella y le platicaba como me había ido en el día, después me traía una pelota de tenis, que no se de donde sacó, y jugábamos hasta que llegaba su hora de dormir o la mía, jajaja.

Cuando llego el momento de salir comenzamos nuestra rutina de correr todas las tardes y hemos agarrado muy buena condición física, tanto así que ya le ganamos a mi pal. Pero ante las lluvias tuvimos que suspender nuestro entrenamiento, así que tenemos que ver tele, aunque no le gusta the walking dead porque se pone a ladrarle a los zombies.




Hace poco leí, en esas cosas que publican en el face, que si después de tiempo la vida no te da hijos, te manda una mascota. Sigo pensando que, al igual que los sobrinos, todos tienen sus lugar; pero ahora me tocó tener a mi Nala y la estoy disfrutando al máximo.